Se discute la idea de donar los anillos de campeón del mundo, valuados en 130.000 dólares, que recibirían los jugadores. Julia Eva es una de las que propone esta acción.
Pepe Sibrián opina que el anillo es un símbolo para los verdaderos campeones y que, como argentino, uno ya es campeón del mundo. Se debate si el anillo es utilizable o si pertenece solo a quienes ganaron la copa.
La conversación se centra en el valor sentimental y económico de los anillos, así como en la posible moda de adquirir un objeto que representa un logro deportivo máximo. Se cuestiona la necesidad de comprar un anillo de campeón si no se ha sido parte del equipo.