Se destaca la evolución del Dibu Martínez en su juego con los pies y la toma de decisiones, considerándolo el primer defensor y el último hombre del equipo. Se menciona que rompe líneas con pases largos, como se evidenció contra Suiza, asistiendo a Julián Álvarez.
El propio arquero reconoce su mejora y la humildad de admitir los goles recibidos en partidos anteriores. Se resalta que, a pesar de las llegadas rivales, Argentina ha logrado llegar a la final, lo que demuestra el mérito del equipo.