Se debate sobre la audiencia del partido Argentina-Cabo Verde, con cifras que rondan los 2.700 millones de espectadores, superando potencialmente otros eventos deportivos.
Se discute el impacto de la viralización y la visibilidad de eventos deportivos en comparación con foros como la ONU. Se plantea que el conflicto de Malvinas tiene una carga nacional mucho mayor para Argentina que para Inglaterra.
Se menciona la solicitud del Partido Liberal Demócrata británico a la FIFA para suspender a jugadores argentinos por la bandera de las Malvinas, comparando el caso con el de Gibraltar.