Se generó debate sobre la logística y seguridad de los festejos masivos en Argentina, comparando la situación con la de Estados Unidos. Se planteó la dificultad de controlar multitudes de millones de personas y la posible inacción de las autoridades ante tales eventos.
Se discutió la efectividad de los operativos policiales y la responsabilidad de los ministros de seguridad. Se mencionó la intervención de Berni y la policía de la provincia de Buenos Aires en la contención de disturbios, evitando que la situación se desmadre por completo.