Se generó un debate sobre la politización del fútbol en Argentina, con especial énfasis en la relación entre la selección nacional y el gobierno de turno. Se criticó la idea de que el equipo pertenezca a un partido político y se expresó preocupación por la violencia y la división que esto genera en la sociedad.
Un panelista, visiblemente ofendido, pidió que se deje de lado la política durante el Mundial y que los argentinos se unan en el apoyo a la selección. Se recordó la unidad lograda durante el mundial anterior y se enfatizó que el fútbol es uno de los pocos momentos que unen al país.
También se discutió la posible entrega de premios por parte de figuras políticas y se comparó con situaciones pasadas en otros países, como en Catar. La conversación derivó en la crítica hacia figuras políticas como Trump y la comparación con el emir de Catar, generando un cruce de opiniones sobre la conveniencia de ciertas fotos o gestos en eventos internacionales.