Cuba sufre apagones masivos que afectan a 10 millones de personas, lo que el canciller cubano ha calificado como un "acto de guerra" por parte de Estados Unidos.
El gobierno cubano denuncia una guerra multidimensional y no convencional por parte de EE.UU., que incluye un "cerco energético" similar a un bloqueo naval.
Estados Unidos, por su parte, no discute los apagones pero señala al gobierno cubano como responsable, citando la falta de mantenimiento de las centrales termoeléctricas y la disminución drástica en la producción de petróleo.
La situación se agrava por la escasez de combustible, ya que las importaciones desde EE.UU. se cortaron y la carga del último petrolero se agotó en dos semanas. Las consecuencias se traducen en horas de calor extremo y dificultades para la vida cotidiana.