Se criticó la tendencia a mezclar política con el deporte, especialmente en relación a Lionel Messi y su supuesta crítica al gobierno de Javier Milei.
Se cuestionó la vara con la que se mide a Messi, comparando las críticas hacia él con la falta de cuestionamientos hacia Alberto Fernández por acciones pasadas, como el envío de respiradores durante la pandemia.
Se argumentó que Messi describió una situación compleja de Argentina y que no se le debe exigir una postura política específica, defendiendo su derecho a expresar opiniones sin ser tachado de "antipatriota".
Se planteó que es más relevante exigir explicaciones a funcionarios públicos y empresarios vinculados al Estado que a jugadores de fútbol por sus supuestas afinidades políticas.