Se destaca la importancia fundamental de los clubes de barrio como espacios de contención social, especialmente para alejar a los jóvenes de la calle y de las adicciones. Se resalta el esfuerzo y sacrificio de quienes trabajan en estos clubes, a menudo ad honorem, para brindar un futuro mejor a los chicos.
Se menciona que el club La Justina, donde se formó Leandro Paredes, ha implementado un protocolo gubernamental para justificar gastos de servicios como luz y gas, y se han organizado eventos como bingos y rifas para recaudar fondos destinados a la compra de equipos y otros gastos del club.
Los clubes también alquilan sus instalaciones para eventos sociales como cumpleaños y fiestas de 15, generando ingresos adicionales. Se valora el compromiso de las comisiones directivas y de los padres que colaboran activamente para el funcionamiento de estas instituciones.