El club La Justina, lugar de origen de Leandro Paredes, se destaca por su labor social y deportiva. Se ha pintado un mural en honor a la Selección Argentina, con las tres estrellas de los Mundiales obtenidos. Los integrantes del club resaltan la importancia de recordar sus raíces y el apoyo del Estado, aunque señalan que muchas veces este apoyo llega a través de exjugadores.
El club funciona a pulmón con un grupo de colaboradores y alberga a unos 100 niños y jóvenes que participan en la escuelita y en la liga argentina. Se hace hincapié en el desarrollo del fútbol femenino, con la esperanza de que las nuevas camadas alcancen un alto nivel competitivo.
Se recuerda la infancia de Paredes en el club, donde jugaba junto a nenas de patín y se destacaba por su carácter "picante" desde chico. Se menciona que vivía a una cuadra de la cancha, enfatizando el arraigo de los jugadores a los clubes de barrio.