Al menos tres personas murieron y nueve resultaron heridas tras un bombardeo ruso contra una zona residencial en Zaporiyia, Ucrania. El gobernador Iván Fedorov informó que viviendas y edificios no residenciales sufrieron daños.
Una vecina afectada declaró que los ataques buscan intimidar, pero que no se rendirán. "Somos ucranianos, hemos vivido aquí", afirmó, mostrando la resiliencia de la población ante la agresión.