En Lugo, Galicia, un bar argentino se prepara para vivir la final del Mundial con una gran afluencia de compatriotas. El local, que ya fue sede de festejos en Qatar, espera superar la asistencia de partidos anteriores.
A pesar de la cercanía con España, no se percibe rivalidad. Al contrario, hay un ambiente de hermandad y celebración compartida. Se espera una gran concurrencia, superando las cien personas, con mesas reservadas y gente de pie.