La exhibición de la bandera de Malvinas durante la final del Mundial generó un profundo impacto emocional en los jugadores y el público. Claudio Bugnalli respetó la decisión de los futbolistas, reconociendo que son los verdaderos protagonistas y que sus acciones reflejan sus sentimientos.
El canto del himno, coreado por todo el equipo y contagiando a la audiencia, demostró la unidad y el fervor patrio. La atmósfera vivida en la final del mundo se describe como un momento único, cargado de significado y emoción.