Se reflexiona sobre el camino hacia la final del mundo contra España, considerando los partidos previos y la posibilidad de un cruce que parecía destinado. Se destaca la adaptabilidad de la selección argentina a diferentes situaciones y rivales.
El partido contra Inglaterra es recordado como uno de los más disfrutados en la carrera del equipo, y se visualiza la obtención de la cuarta estrella argentina, con la esperanza de festejarlo junto a la gente.