El partido contra Inglaterra, 40 años después de la guerra de Malvinas, es un encuentro cargado de historia y emoción. Aunque se intenta mantener la concentración en el juego once contra once, la historia pesa y hace que el partido sea especial. La presencia de la bandera de Malvinas en el estadio fue un momento significativo, respetado por su carga emotiva para los protagonistas.
El canto del himno argentino se describe como un momento muy especial, donde todos se contagiaron de la emoción, creando una "obra distinta". Se anticipa que la final del mundo generará momentos de gran intensidad y expectativa, similar a lo vivido con el himno, y se espera que sea un partido que una al país.