Se analiza la reacción de los jugadores y aficionados argentinos ante los goles, contrastándola con la de los brasileños e ingleses durante un partido del mundial.
Se menciona un cruce entre Chicharito Hernández y un allegado de otra nacionalidad en el partido anterior, donde el mexicano habría expresado que los argentinos son buenos en el juego pero malas personas.
La euforia argentina en los goles se describe como un desborde emocional, mientras que los festejos ingleses son más medidos. Se observa la presencia de aficionados brasileños con camisetas argentinas, destacando la hermandad latinoamericana y el apoyo a Lionel Messi.