La cercanía de la final del mundo genera una mezcla de admiración y tensión en el ambiente futbolístico, especialmente en el duelo entre Argentina y España.
Se destaca la particularidad de que varios jugadores de la selección española, como Pedri y Gavi, crecieron admirando a Lionel Messi, e incluso comparten fotos de infancia con él.
Esta situación plantea un dilema psicológico para los jugadores españoles, quienes deberán enfrentar a su ídolo de la infancia en un partido definitorio.
Se compara la situación con tenistas que han enfrentado a Roger Federer, describiendo la dificultad de superar la admiración inicial para poder competir al máximo nivel.