La Unión Europea y Ucrania acordaron producir drones conjuntamente para aprovechar la experiencia ucraniana en la guerra, integrar capacidades industriales y aumentar la escala de producción.
El objetivo es reducir la dependencia europea de la tecnología militar de terceros países, especialmente de Estados Unidos.
El Ministerio de Defensa ruso amenazó con "consecuencias impredecibles" si drones fabricados en Europa se utilizan en ataques contra Rusia, lo que se interpreta como parte de la guerra de propaganda.