Durante los cambios finales del partido, se observó la estrategia defensiva del equipo inglés, que introdujo jugadores de gran altura, algunos midiendo más de dos metros. Estas "torres de defensa" generaron una imagen imponente, casi como la de un "camión", dada su envergadura física.
A pesar de la imponente presencia física de los defensores ingleses, el equipo argentino mantuvo su confianza y fortaleza psicológica. La imagen de estas torres no logró doblegar en absoluto la determinación del equipo argentino, que continuó firme en su estrategia y mentalidad.