Tomás Dente expresó su indignación y anunció acciones legales contra su hermano Fernando, acusándolo de difamar y esparcir rumores falsos sobre él, incluyendo una grave inferencia de abuso.
Tomás calificó a Fernando de "pendejo maleducado, irreverente" y "sinvergüenza", negando rotundamente cualquier tipo de abuso y acusándolo de mentir constantemente y de manchar la imagen de su familia.
La disputa familiar se intensifica, con Tomás Dente decidido a llevar el caso a la justicia para limpiar su nombre y desmentir las acusaciones que considera gravísimas y difamatorias.