La previa del partido contra España se presenta tensa, con periodistas españoles mostrando furia y críticas hacia Argentina. Se plantea la idea de que ganar la final contra España "vale por tres mundiales", reflejando la intensidad del duelo.
Se discute si los argentinos están "agrandados" y si España los pondrá en su lugar. La comparación cultural y lingüística se utiliza para argumentar un supuesto sentimiento de superioridad argentina, mientras que desde España se expresa el deseo de una victoria contundente.