Se cuestiona la decisión del alcalde de Nueva York, opositor a Donald Trump, de poner en riesgo la final deportiva debido a la calidad del aire, sugiriendo motivaciones políticas.
Se señala la discrepancia entre la postura del alcalde de Nueva York y la de Donald Trump, quien habría expresado su deseo de que el partido se juegue. La situación se complica por la ubicación de la final en New Jersey, adyacente a Nueva York.