Tras el triunfo de Argentina sobre Inglaterra, surgió controversia por una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas" que apareció en el campo de juego.
El gobierno del Reino Unido, a través del Primer Ministro Keir Stramer, solicitó a la FIFA sanciones contra los jugadores argentinos, argumentando que la exhibición de la bandera es inapropiada y una provocación política.
Se recuerda un antecedente similar en 2014, cuando la AFA fue sancionada con 35 mil francos suizos por un mensaje similar en una bandera.
El reclamo británico es interpretado como una politización del asunto, ya que el Reino Unido también reafirma su reclamo de soberanía sobre las islas.