El programa Iglesia de la ciudad reflexionó sobre el uso del tiempo, comparándolo con un banco que acredita 86.400 segundos diarios, los cuales se pierden si no se utilizan para la gloria de Dios.
Se citó al apóstol Pablo en Efesios 5:15-16 ("Sean sabios haciendo buen uso del tiempo") y se enfatizó que cada segundo es un regalo que debe ser empleado para cumplir el propósito divino y extender el reino de Dios.
Se advirtió que el mal uso del tiempo, como desperdiciarlo en actividades que no glorifican a Dios, implica tener que rendir cuentas por ser mayordomos de este recurso limitado.