Se generó una fuerte polémica en torno a la bandera de las Malvinas exhibida por los jugadores argentinos tras el partido contra Inglaterra.
La bandera, confeccionada con una sábana del hotel por un hincha y pasada a los jugadores, provocó reacciones en el Reino Unido y pedidos de sanción a la FIFA por parte del gobierno británico. Se mencionó que la FIFA prohíbe explícitamente alusiones a la soberanía de las Malvinas.
El gobierno de las Islas Malvinas también expresó su desacuerdo y se sumó al pedido de investigación. Se especuló sobre posibles sanciones económicas, aunque se aclaró que no habría suspensión de partidos. El presidente Javier Milei defendió el sentimiento argentino, calificando las Malvinas como argentinas y asegurando avances diplomáticos.