Se contrasta la forma de celebrar los triunfos deportivos en Argentina y España, evidenciando la euforia y masividad de los festejos en Argentina frente a una celebración más discreta y controlada en España.
Se relata cómo en Madrid, tras la clasificación de España, solo un pequeño grupo se reunió en la Fuente de Cibeles y fue dispersado por la policía, mientras que en Argentina miles de personas salieron a celebrar la clasificación a la final.
Se concluye que la forma de vivir el fútbol y las celebraciones es una característica distintiva de la cultura argentina, que se manifiesta con una pasión única.