Se ofrece 1.600.000 pesos por las dos jarras de plata. La persona consulta si se puede estirar el valor, argumentando la antigüedad y el material. Se reitera que, al no tener el juego completo, la compra es por metal.
A pesar de esto, se considera un buen número considerando que es parte de una herencia que incluye una casa. Se acuerda realizar el pago en dólares, si es posible.