La doctora informa a la paciente que, ante su negativa a iniciar el tratamiento, se verá obligada a notificar a sus superiores. La paciente, desesperada, suplica que no se informe a nadie y sugiere hablar con el señor Tugra.
La doctora reitera la gravedad de la situación y las posibles consecuencias de no tratar la enfermedad, tanto en la apariencia como en la salud general de la paciente. La paciente insiste en que no puede arriesgar su cuerpo y menciona que tiene familia que depende de ella.
Finalmente, la doctora deja claro que no puede hacer más y que la decisión recae en el señor Tugra, quien será informado de la situación y de la negativa de la paciente a recibir tratamiento.