Las celebraciones en Nápoles por la clasificación de Argentina a la final del mundo evocan la figura de Diego Armando Maradona, considerado una de las máximas leyendas del fútbol y parte de la identidad de la ciudad.
Maradona llegó a Nápoles en los años 80, conquistando dos ligas italianas y una Copa UEFA. Para muchos habitantes de la ciudad, su legado trasciende el tiempo y sigue siendo el deportista más grande de la historia.
Las festividades se concentraron en barrios como el español, recordando la histórica canción dedicada al astro y la profunda conexión entre el futbolista y la ciudad italiana.