Se señala la preocupación del gobierno porque no cuenta con los representantes adecuados para negociar la agenda de Malvinas, la cual intentaría apropiarse.
Se menciona la presión del presidente para llegar a un acuerdo con la AFA, aunque se considera que la AFA no está en condiciones de tomar decisiones y que es probable que la respuesta sea negativa, a pesar de la necesidad de seguridad por parte del Estado argentino.