Se expresa el orgullo de tener juntos a Diego Maradona y Lionel Messi, considerados los dos mejores futbolistas de todos los tiempos. Se destaca la admiración mutua entre ambos, con Maradona deshaciéndose en elogios hacia Messi y este último siempre mencionándolo.
Se menciona a Iris Stefano como otra figura destacada y se reflexiona sobre el futuro de los argentinos a través de Messi. La conversación evoca momentos de unión y la conexión espiritual a través del fútbol, comparando la figura de Messi con una intervención divina.