Se argumenta que la respuesta de Messi, si la gente la está pasando mal, un gol y un torneo pueden hacerla sentir mejor, es una forma de apaciguar la situación. Se compara esta táctica con "ponerle carancheo" a las frases, buscando suavizar el impacto.
Se enfatiza que el espíritu de Messi era transmitir alegría a la gente, y que las interpretaciones políticas de sus palabras son una extrapolación.