Se introduce el tema de las Islas Malvinas como uno de los grandes legados del Mundial, vinculándolo con la política internacional y la prohibición de símbolos de odio e incitación a la violencia en los estadios.
Se califica el evento como el acto político más importante en relación con el deporte y la reivindicación social y política de las Malvinas, destacando que la imagen de las islas fue el foco de atención, más que otros posibles focos de conflicto como los hooligans o barras bravas.
Se menciona la figura de la ministra de seguridad, Montioliva, en relación con este tema.