El gobierno británico solicitó a la FIFA que investigue un incidente, con multas que podrían alcanzar los 40.000 dólares. Se recordó un caso similar en el Mundial de Brasil.
La controversia se centró en la apropiación de símbolos y la tensión diplomática entre Argentina y el Reino Unido por las Malvinas. Se criticó la postura del gobierno argentino, especialmente la de la ministra de seguridad, y se enfatizó que las Malvinas son parte de la historia e identidad argentina.
Se mencionó la reacción de figuras como Lisandro Martínez, quien expresó el sentir del pueblo argentino. La discusión escaló a un "papelón internacional" por parte del Reino Unido, al insistir en su soberanía sobre las islas, a lo que se respondió con la firmeza de que "las Malvinas son, fueron y serán argentinas".