En un gesto que resonó más allá del campo de juego, los jugadores de la selección argentina exhibieron una bandera que rezaba "Las Malvinas son Argentinas" durante los festejos de un gol crucial.
Este acto se produjo a pesar de las previas polémicas sobre restricciones para el ingreso de elementos alusivos al reclamo de soberanía en el territorio. La imagen de la bandera en manos de los futbolistas recorrió el mundo, generando emoción y orgullo en Argentina.
El gesto fue especialmente significativo para los excombatientes de Malvinas, quienes lo vivieron como una "caricia al alma" y un reconocimiento a los 632 compatriotas caídos en el conflicto.