Se destaca la resiliencia de Enzo Fernández, recordando su apodo "Enzo Niño" y su capacidad para superar momentos de incomodidad en el campo de juego.
Su gol, tras varios intentos fallidos, es visto como una marca registrada de su persistencia y determinación para alcanzar el éxito.
La mentalidad de levantarse ante la adversidad es un rasgo distintivo de su juego y un ejemplo para el equipo argentino.