Se debatió sobre la evolución de Lionel Messi, diferenciando entre su desarrollo físico y su crecimiento mental y psicológico. Se afirmó que Messi siempre fue un "fenómeno futbolístico", pero que su madurez y experiencia han sido cruciales en los últimos años.
Se planteó la contradicción de los fracasos pasados de Messi en la selección, atribuyéndolos a la falta de un "patrón de juego" claro y a la ausencia de un medio campo sólido. Se mencionó que Messi comenzó a sonreír y a rendir al máximo cuando aparecieron jugadores como Macalister, Enzo Fernández y De Paul, quienes conformaron la estructura ("andamio") necesaria para su éxito.
Se destacó la importancia del grupo y de estos jugadores para magnificar la grandeza de Messi, y se planteó la pregunta sobre el rol del técnico Scaloni, sugiriendo que su inteligencia para armar el equipo y mantener la identidad de juego fue fundamental.