Javier revela que actualmente posee cerca de 200 bonsais y se dedica a su cuidado a tiempo completo. Compara el cuidado de los bonsais con el de las mascotas, resaltando la necesidad de paciencia y dedicación.
A diferencia de Fabra, a quien se le murió un bambú pero no un palo borracho, Javier considera que los bonsais requieren atención constante. Él mismo, al principio impaciente, aprendió a esperar y dedicar el tiempo necesario a sus árboles.