Estados Unidos ha atacado objetivos estratégicos en Irán por sexta noche consecutiva, destruyendo puentes, una terminal de aeropuerto y una estación ferroviaria en la ciudad portuaria de Bandarabas. Los ataques dejaron al menos dos civiles muertos y varios heridos.
El canciller iraní, Abbas Arachi, calificó los ataques como crímenes de guerra y una violación de la Carta de las Naciones Unidas. Señaló que las amenazas contra plantas eléctricas y puentes demuestran la "intención criminal" de Estados Unidos, contraviniendo el derecho internacional y los convenios de Ginebra.