La derrota de Inglaterra en la semifinal del Mundial deja al equipo británico con la amargura de tener que disputar el partido por el tercer puesto, nada menos que contra Francia.
La tensión se traslada a la final del domingo, donde los ingleses, por obvias razones de rivalidad, hincharán por España contra Argentina. La posibilidad de una revancha para Inglaterra en futuras competencias se mantiene latente.