El empate 1-1 contra Inglaterra provocó un colapso psicológico en el equipo rival, evidenciado en su lenguaje corporal y falta de respuesta.
Jugadores como De Paul y el Cuti Romero mostraron una actitud desafiante y motivadora tras el gol, contagiando al público y minando la moral inglesa.
La reacción de los jugadores argentinos tras el empate fue de determinación, anticipando la victoria y demostrando la fortaleza mental del equipo.