Una violenta tormenta de granizo azotó el departamento de Ardèche, en el sur de Francia, causando daños significativos en viviendas y vehículos. La caída de hielo cubrió el suelo de manera homogénea, generando condiciones meteorológicas adversas durante más de 90 minutos.
La tormenta, que provocó una alerta naranja por tormentas eléctricas, se produjo tras una ola de calor. Las autoridades atribuyen el fenómeno a la combinación de altas temperaturas extremas, aire cálido y humedad, que finalmente desembocaron en lluvias y granizo. La población se mantuvo resguardada por el temor generado por la intensidad de la tormenta.