El doctor Salemi explica que, si bien las autoridades sanitarias de Nueva York están distribuyendo mascarillas N95 y KN95 debido al humo de los incendios en Canadá, no se espera que la final del Mundial se suspenda. El humo está compuesto por partículas finas que pueden afectar el sistema respiratorio, similar a lo ocurrido en Rosario.
Salemi aclara que no se trata de una modificación en la concentración de oxígeno, pero que las partículas pueden perjudicar a deportistas de alto rendimiento. Se compara la situación con la neblina que se vivió en partidos de la Copa Libertadores, pero se enfatiza que la calidad del aire en Nueva York es preocupante. La posibilidad de jugar con barbijos en una final del mundo es descartada por su inverosimilitud.