Purita se encuentra en un cotillón para seguir los festejos posteriores a un evento deportivo. Carla, hija del dueño del local, explica que la gente acude masivamente después de los partidos para comprar artículos de celebración como banderas, bengalas y vuvuzelas.
Se muestran diversos productos disponibles, incluyendo maquillaje, sombreros, globos y el popular "vaso fernetero". Carla comenta que las vuvuzelas se agotaron rápidamente debido a la alta demanda.
El segmento destaca la euforia de los hinchas y la variedad de artículos disponibles para celebrar, mostrando la importancia de estos locales para canalizar la alegría colectiva tras una victoria.