Los festejos por la victoria argentina se extendieron por todo el mundo, uniendo a personas de distintas nacionalidades bajo la misma pasión por el fútbol. Las calles de Gales, España, Londres y Nueva York se llenaron de argentinos y simpatizantes que celebraron el triunfo.
En lugares como Central Park en Nueva York, miles de personas se congregaron para compartir la alegría. Incluso en países como Bangladesh y Haití, la selección argentina generó una profunda emoción y celebración.