Se presenta un festejo particular del Mundial, descrito como un ritual que se repite en el túnel de Caseros. Joaquín y su trombón son los protagonistas de esta celebración, que ha ocurrido en siete partidos.
La escena se describe como una "negrada hermosa" y "espectacular", donde la gente corta y llena el túnel para presenciar el evento. Joaquín toca el trombón, iniciando un festival que se realiza llueva o truene, y que se ha convertido en una fiesta popular.