España enfrenta un verano de altas temperaturas, superando los 40 grados en varias ciudades, lo que incrementa el riesgo de incendios forestales. Amplias zonas pastorales secas y el clima intenso contribuyen a la rápida propagación del fuego.
Este año ya se han quemado 50.000 hectáreas, el doble que en 2025. Ante la emergencia, parques, bibliotecas y centros cívicos se habilitan como refugios climáticos para aliviar el calor extremo.