La solidez defensiva de la selección española en el Mundial es destacada, habiendo recibido pocas ocasiones de gol en contra.
Se analiza la victoria de España sobre Francia, atribuyendo el resultado más a la superioridad táctica española que a un mal desempeño francés.
El planteo del equipo español, con superioridad numérica en el mediocampo, logró desarticular el juego de Francia, impidiendo que sus delanteros recibieran balones claros.