Un emotivo festejo se vivió en el monumento a los caídos, donde Jorge Irrutia, desafiando el frío extremo de -30 grados de sensación térmica, celebró la victoria argentina con una pasión que conmovió a todos. La imagen de Irrutia, vestido de gala y con la camiseta argentina a pesar de la nieve, se convirtió en un símbolo de la devoción del pueblo argentino por su selección.
La conexión con Diego Maradona fue un tema recurrente, recordando su legado y la emoción que aún genera en cada triunfo. La mención de Maradona en los corazones y la memoria colectiva reafirma su inmortalidad en el fútbol argentino.
Se hizo hincapié en la importancia de separar el deporte de la política, a pesar de que algunos incidentes menores ocurrieron, como la prohibición de banderas con alusiones a Malvinas. Se resaltó la necesidad de respetar la memoria de los caídos y disfrutar del folclore deportivo sin caer en provocaciones.