Se resalta la importancia de tener un propósito dentro de la iglesia para mantener la fe activa y evitar el enfriamiento espiritual.
Se explica que cuando se tiene un propósito y se sigue la guía del Espíritu Santo, la fe crece y permite solucionar problemas que individualmente serían insolubles, gracias a la intervención divina.
Se enfatiza que la fe se fortalece a medida que se superan desafíos, recordando que Dios obra conforme a la medida de fe que se posee.