El Mundial ha generado un impacto ambiental significativo debido a la gran cantidad de vuelos privados. Se estima que estos vuelos, utilizados por figuras y personas adineradas, contribuyen considerablemente a la huella de carbono del evento.
Los precios de los vuelos y la hotelería en Nueva Jersey y Nueva York se han disparado, reflejando la alta demanda. A pesar de la crisis económica en Argentina, la pasión por la selección impulsa a muchos a buscar maneras de asistir a la final, incluso a través de costosos vuelos privados.